Una de las bebidas mexicanas más reconocidas a nivel internacional es el tequila, un producto que es ya un embajador de la gastronomía y cultura de México, que ha destacado por su sabor, y también por su delicado proceso de producción.  Es por ello, que al momento de comprar una botella de tequila, o al pedir un trago de tequila,  es muy importante que tengas la certeza de que vas a consumir un producto de calidad y no una bebida “parecida” al tequila.

Para evitar confusiones, te damos las siguientes recomendaciones básicas que te permitirán distinguir un auténtico y verdadero tequila:

  1. La etiqueta

Para reconocer un tequila de calidad, debemos conocer el significado de  algunos datos relevantes en la etiqueta, el más importante es el sello de denominación de origen, cuando una botella de tequila tiene este sello indica que el líquido embotellado cumple con los estándares de calidad que caracterizan la producción de un tequila.

Ahora bien, notarás que algunas botellas de tequila indican en su etiqueta el porcentaje de agave; observarás que algunos sólo mencionan TEQUILA, mientras otros indican TEQUILA 100% y te preguntarás ¿esto qué significaPues bien, es uno de los datos más importantes que debes conocer ya que existen dos tipos de tequila:

Tequila (sin porcentaje), es un tequila mixto al que se le agregan azúcares y otros derivados.

Tequila 100%, es el tequila puro, hecho por completo de mieles derivadas del agave Tequilana Weber de variedad azul. Esta característica lo hace único e incomparable con otros licores que se extraen de granos, ya que el auténtico tequila es extraído solamente del agave Tequilana Weber variedad azul, ingrediente que le brinda un sabor incomparable.

  1. ¿Por qué es importante que un tequila sea “denominación de origen?

Como ya lo mencionamos, un verdadero tequila debe contar con la denominación de origen, esto indica particularmente que las áreas en las que se produce cumplen con las condiciones regionales y climáticas adecuadas; así también, hace referencia a los procesos de producción tradicionales que permiten obtener un tequila con las cualidades y el sabor que lo diferencian de otros licores.

Los estados que tienen la denominación de origen son: Guanajuato, Michoacán, Nayarit,  Tamaulipas y Jalisco. De los tres primeros estados, solo algunos municipios colindantes con Jalisco tienen este sello. Si un “tequila” se llega a producir en un lugar que no es ninguno de los reconocidos por la Norma Oficial Mexicana, no puede ser considerado un verdadero tequila.

El Consejo Regulador del Tequila es el órgano acreditado por el gobierno mexicano, para inspeccionar y certificar la producción, y aplicar la Norma Oficial Mexicana que rige la producción y calidad de esta tradicional bebida mexicana.

  1. Cata de tequila

Una vez que se hayan revisado los datos que anteriormente se mencionaron, sigue la revisión sensorial, es decir disfrutar no sólo con el paladar, sino también con la vista y el olfato para identificar las cualidades principales del tequila.

El primer contacto que se tiene con un tequila es a través de la vista. Observamos el color, un tequila blanco es transparente o casi transparente, mientras que, si hablamos de un tequila reposado, añejo o extra añejo, su color varía dentro de las tonalidades del ámbar y dorado (lo cual depende de la edad de maduración del tequila).

El segundo sentido que entra en acción es el olfato. Para poder apreciar mejor los olores que desprende un tequila, es muy recomendable servirlo en una copa (como se hace con el vino) de esta forma, acercaremos la nariz lo más al centro posible, aspiramos y podremos detectar la variedad de aromas que desprende. Dependiendo del tipo de tequila (blanco, añejo, extra añejo, etc.) podremos apreciar notas herbales, florales, frutales o amaderadas.

Por último, el gusto es el que cierra el ciclo de la degustación de un tequila. Al igual que los aromas, los sabores de un tequila dependerán de su madurez. Las notas que distinguen a un tequila blanco suelen ser herbales y frutales, esto se debe a que es destilado y se embotella sin pasar por ningún reposo, dando como resultado el sabor único y natural que desprende el agave.

En cuanto a tequilas reposados, añejos o extra añejos, los sabores que principalmente se pueden apreciar son amaderados, esto es resultado del tiempo que ha pasado en barricas. A su vez, y dependiendo de la maduración del tequila, se pueden degustar notas amargas o dulces, como a vainilla y chocolate.

Pues bien, ahora que conoces esta información, te invitamos a conocer y  disfrutar Tequila Cachanilla, un auténtico tequila mexicano con denominación de origen, 100% agave y  producido y envasado en Amatitán, Jalisco.  Nuestras cuatro variedades de tequila ofrecen un sabor único y excepcional: blanco; reposado (madurado en barricas de roble blanco americano por nueve meses);  añejo y extra añejo, de 24 meses y 48 meses respectivamente.

Tequila Cachanilla ¡atrévete a probarlo!

 

 

 


¿Tienes la edad legal para beber?


Debes tener la edad legal para beber en tu país para acceder a tequilacachanilla.com
Evita el exceso